Reportajes 4 minutos 21 octubre 2022

Gastropueblos: destinos indispensables para una experiencia turística al completo

La forma de descubrir la España rural a golpe de cuchillo y tenedor.

Chefs Estrellas Guía MICHELIN España Selección del editor

Cada vez son más los restaurantes que se marchan de la ciudad para encontrar su espacio en medio del campo, en lugares menos poblados y más alejados donde la tranquilidad y el relax están a la orden del día. Igual que los locales de restauración que brotan en lugares remotos permitiendo al visitante descubrir, en medio de parajes sorprendentes, una cocina de la tierra, con productos de kilómetro cero y temporada. Estas son algunas de las propuestas para comerse los pueblos de España, para disfrutarlos con el paladar al mismo tiempo que se recorren algunos de los espacios rurales más bonitos de nuestra geografía.


Un viaje para comerse Ezcaray

Uno de esos templos gastronómicos rurales, posiblemente uno de los más conocidos y bellos, es Ezcaray. Un pueblo pintoresco de La Rioja, ubicado en la parte alta del valle del Oja, rodeado por una vegetación exuberante y por un encanto especialmente marcado por su arquitectura típica de las zonas de montaña. Allí es donde se encuentra el restaurante El Portal de Echaurren, con Francis Paniego a la cabeza, convertido en un restaurante que recorre la historia de la familia Echaurren con un legado gastronómico que comienza 1861. Aquí la cocina se pone al servicio de la tierra para hacer disfrutar a los comensales de un viaje gastronómico a través de los sabores más locales. Propuestas como su Pimiento choricero y crocante de maíz, su -ya histórica- Croqueta, el Pil-pil de nueces de Ezcaray y cigala o el Buñuelo de asadurilla, son solo algunos de los platos que permiten recorrer con el paladar la tradición gastronómica de la zona.

© Jammes Sturke/El Portal
© Jammes Sturke/El Portal

La reconversión del bar de pueblo

En plena serranía conquense, en un pueblo de no más de 190 habitantes y del que pocos o muy pocos habían oído hablar hasta hace relativamente un año, se encuentra un bar de pueblo -en el mejor sentido de la palabra- que ha revolucionado la alta cocina. Lo ha hecho de la mano de Alex Paz y Olga García, dos jóvenes de no más de 26 años que han puesto a Huerta del Marquesado y a su restaurante Fuentelgato en el centro de todas las miradas convirtiendo esta desconocida villa en un espacio meritorio de una visita cultural y gastronómica. Su viaje a través del paladar se basa en un recorrido que descubre la huerta y el mar a golpe de proveedor, por supuesto. Los orígenes de Alex son los responsables de buena parte de su influencia del mar, mientras que Olga es la “culpable” de la maravillosa localización del restaurante por ser natural de allí. Además, ofrecen una bodega de más de 400 referencias de vinos para que el consumidor maride su menú totalmente a su gusto.

© Fuentelgato
© Fuentelgato

Desconexión con vistas al mar

A la entrada de la ría de Arosa, en la península de O Grove, se encuentra una de las joyas de la gastronomía gallega, el restaurante Culler de Pau. Allí, a través de la cocina, Javier Olleros trabaja para interpretar su territorio y llevarlo al plato tratando de que los comensales encuentren la esencia de Galicia en cada uno de sus bocados. Su huerto, donde plantan estragón, hinojo, ajo o kale, entre otras muchas cosas, es una de sus armas fundamentales, junto con los productos provenientes de su ría, de su mar y de los campos de los horticultores de los alrededores. Con todos estos ingredientes surgen platos como Navajas, escabeche y hierbas aromáticas, Cebolla de Vilanova, caldo de salazones y aceite aromatizado, Pimiento de Moncho, arroz cremoso fermentado y lámina crujiente de carne o Bonito de Burela, jugo de caldeirada y patata monalisa. Estas son algunas de las elaboraciones que se incluyen en su actual menú y que definen a la perfección la filosofía y el trabajo de Olleros y de todo su equipo dentro de la cocina. Y es que Culler de Pau es un pedacito de Galicia en un plato hondo.

© Miriam Barral/Culler de Pau
© Miriam Barral/Culler de Pau

Entre bodegas centenarias

Existe un lugar en España que acoge el barrio de bodegas centenarias más importante del mundo. Un lugar que se ha dedicado al vino desde hace siglos y que ahora se ha convertido, también, en una de las mecas gastronómicas a las que peregrinar para disfrutar de una experiencia enogastronómica al completo. Hablamos de la ciudad de Haro, la capital de La Rioja Alta, la cuna del vino de Rioja, un destino turístico en el que disfrutar, además de su casco histórico declarado Conjunto Histórico Artístico, de una cocina de altura. De eso se encargan Miguel Caño, Llorenç Sagarra, Caio Barcellos y Dani Lasa, los cocineros que se encuentran al frente de Nublo, un restaurante ubicado en una antigua casa palaciega del siglo XVI donde se trabaja desde el corazón y con la lentitud de quien ama tanto la cocina como el producto de la tierra. Su propuesta se centra en el terruño, reformulando las recetas más tradicionales desde lo más primario, el fuego y la brasa. Un lugar en el que disfrutar de la cocina riojana y de sus paisajes y su cultura en cada uno de los bocados de su menú degustación.

© Mario Urkiaga/Nublo
© Mario Urkiaga/Nublo

Una villa llena de arte

Poco se puede decir que no se haya dicho ya sobre la belleza de Cadaqués, ese pueblo pesquero que conquistó a Dalí y que ha ido enamorando poco a poco a todo aquel que ha pasado por allí. Recorrer sus calles, empedradas y teñidas de blanco y azul, es una experiencia cuasi religiosa, igual que descubrir Compartir Cadaqués, el hermano pequeño de Compartir Barcelona, ambos en manos de los chefs Mateu Casañas, Oriol Castro y Eduard Xatruch. Un espacio para, como dice la palabra, compartir con la gente que se quiere alrededor de una mesa.

© Francesc Guillamet/Compartir
© Francesc Guillamet/Compartir

Degustar el entorno

En plena naturaleza de la Sierra de Moncalvillo, en la estribación del Sistema Ibérico hacia el valle del Ebro, se ubica un pequeño pueblo de no más de 30 habitantes al que le ha puesto en el mapa la gastronomía. En este enclave privilegiado, lleno de bosques y montañas, se encuentra Daroca de Rioja, el lugar desde el que los hermanos Echapresto, a través de su restaurante Venta Moncalvillo hablan de cocina riojana tradicional, de producto y temporada y de sostenibilidad. Su entorno y su huerto -regido por los principios de la agricultura biodinámica- es la base de su cocina y son la despensa de su restaurante. Platos como su Colinabo, berenjena y especias, Remolacha, rábanos y verdolaga con grosellas, Brócoli y salmonete, Pimiento del Piquillo o Vaca de Moncalvillo, berenjena, col kale y hierbas del entorno, son la mejor prueba de que en este restaurante se comen sus alrededores.

© Justo Rodríguez/Venta Moncalvillo
© Justo Rodríguez/Venta Moncalvillo

Comida de cuento

Ubicado entre castillos, calles serpenteantes y naturaleza frondosa, se encuentra Tramacastilla, una villa ubicada en plena Sierra de Albarracín y en el Camino del Cid, donde Hospedería El Batán se ha convertido en uno de los puntos clave dentro de la ruta gastronómica. Lo ha hecho de la mano de María José Meda, la chef responsable de haber roto los moldes de la gastronomía de esta zona, en el mismo espacio que antaño ocupaba la fábrica de lanas. Desde el comedor, sus vistas al campo dan pie al visitante de la ubicación en donde se encuentra, al mismo tiempo que sus platos ensalzan los productos propios y de temporada de la zona como las alcachofas, el jamón con Denominación de Origen Teruel, los hongos o la trufa.

© María José/Hospedería El Batán
© María José/Hospedería El Batán

Estos son solo una pequeña parte de los locales que, ubicados en espacios remotos o desconocidos de la España rural, merecen una visita tanto por su gastronomía como por su localización. Son solo una mínima muestra de los grandes restaurantes que empiezan a florecer fuera de las ciudades y una manera de animar a locales y forasteros a descubrir las villas que pueblan la Península Ibérica desde el punto de vista más gastronómico.

Foto cabecera: © Francesc Guillamet/Compartir

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