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Viajes 4 minutos 08 enero 2020

En carretera: Un inolvidable periplo a través del valle de Napa y el condado de Sonoma

De Napa a Healdsburg: consejos para un viaje inolvidable.

A una hora en automóvil de San Francisco y enclavadas entre cadenas montañosas, las regiones vinícolas más famosas del norte de California –los condados de Napa y Sonoma– albergan un sinfín de bodegas, innumerables restaurantes y cafés de primer orden, relajantes spas y suficientes parques nacionales y senderos para bajar lo comido y lo bebido…

¿Tentado/a por este inolvidable periplo a través del Wine Country? De Napa a Healdsburg, aquí le ofrecemos algunos consejos para que saque el mayor partido de su viaje.

Valle de Napa


Enhorabuena… Estamos llegando al que es probablemente el destino más popular de todo el Wine Country. Una vez hecho el selfi de rigor ante el famoso rótulo de bienvenida, solo quedará ir hasta nuestro hotel para registrarnos. En los últimos años, el centro de Napa ha sido renovado y hoy cuenta con alojamientos de primera categoría, entre ellos el hotel boutique Archer –en el que le aguardan una azotea con vistas al centro de Napa y el asador del chef Charlie Palmer– y el Andaz Napa, de la cadena Hyatt.

Para una experiencia más exclusiva siempre podrá decantarse por uno de los numerosos resorts de la zona, entre ellos The Meritage, inaugurado hace apenas un año, o el Meadowood Napa Valley: lo último en resorts de lujo se esconde entre escarpadas laderas cubiertas de bosques que le permitirán admirar el valle con las montañas Mayacamas como telón de fondo. El resort le dará asimismo la ocasión de practicar un sinfín de actividades (natación, croquet, tenis, golf, senderismo), disfrutar de un relajante masaje o, ya para acabar el día, descubrir la cocina tres veces estrelladas del chef Christopher Kostow en The Restaurant at Meadowood.

(Foto: Inglenook.)
(Foto: Inglenook.)

Pero, no perdamos de vista la principal razón de ser de nuestro viaje: el vino. Por ello, la mejor forma de comenzar será con una cata en la Inglenook Winery de Rutherford. “La hacienda, fundada en 1879, tiene tras de sí una larga historia repleta de penas y alegrías”, recuerda Anthony Mueller, el crítico del Wine Advocate en Napa. “El actual director de vinificación de la bodega –hoy propiedad de la familia Coppola, que ha vivido en ella durante más de 40 años– es Philippe Bascaules, el legendario director gerente de Château Margaux. El Rubicon, su vino insignia, es el motivo de que regrese a la hacienda año tras año.”

Mueller también recomienda hacer una visita a la sala de catas del Davies Vineyards, en St. Helena. “Su personal, profesional y atento, les hará disfrutar de una amplia gama de sensaciones”. La familia Davies es también propietaria de Schramsberg, por lo que los aficionados tendrán la ocasión de catar una amplia variedad de vinos, desde cabernets sauvignons hasta espumosos. La bodega da a elegir entre numerosos itinerarios de degustación entre los que destaca un maridaje platos/vinos que le dejará a buen seguro un recuerdo duradero. Además, ¿quién dice no a unas burbujas o a un pinot a media mañana?...

Pero si en esta ruta por carretera el vino es importante, la comida no lo es menos. Y es que el valle de Napa presume de proponer una amplia oferta culinaria. “Esta moderna enoteca se enorgullece de la destreza de su sumiller y ofrece una amplia y bien escogida gama de vinos de todo el mundo”, escriben los inspectores de la Guía acerca del Compline, en la 2nd Street. Aquí, la cocina del chef Yancy Windsperger abarca desde platos informales para el almuerzo –como el pastrami o el bocadillo de pulled pork– a otros más elaborados para la cena, entre ellos la pechuga de pato de Sonoma criado en libertad con membrillo, apio nabo y colinabo o el lenguado petrale con hinojo, salsa soubise, alcaparras y beurre noisette.

Para una experiencia gastronómica avalada por una estrella Michelin, opte por el Kenzo, en la esquina con Pearl Street. El restaurante de Kenzo Tsujimoto –propietario del Kenzo Estate y fundador de la compañía Capcom– propone una cocina de sabores auténticamente japoneses a descubrir a través de dos menús kaiseki, uno de ellos centrado en los sushis. Cada menú tiene un precio de 225 $ por persona, servicio incluido.

Más al norte, en Yountville, nos aguarda una de las referencias absolutas de la zona: The French Laundry de Thomas Keller, con tres estrellas Michelin. Si las paredes de The French Laundry hablaran, contarían historias de numerosos chefs que empezaron formando parte de la brigada y luego se hicieron famosos al abrir sus propios restaurantes. Es el caso de Corey Lee (Benu, San Francisco), Grant Achatz (Alinea, Chicago) o Eric Ziebold (Kinship y Métier, Washington D.C.), por mencionar solo algunos.

No quisiéramos que tanto comer y beber acabara pasándole factura. Por eso, le proponemos quemar esas calorías de más en el Napa Valley Vine Trail, una ruta de senderismo y ciclismo que recorre los 75 km que separan Vallejo de St. Helena y en la que puede estar seguro/a de pasar una excelente mañana bajo el sol californiano.

(Foto: The Farmhouse Inn.)
(Foto: The Farmhouse Inn.)

Condado de Sonoma


La abundante oferta de alojamiento del vecino condado de Sonoma incluye desde pintorescos B&B hasta lujosos resorts con spa, entre ellos el Fairmont Sonoma Mission Inn & Spa, dotado de un campo de golf de 18 hoyos y un spa de 3.700 m2 con gazebos privados y manantiales de aguas termales. The Farmhouse Inn, en Forestville, es, según los inspectores de la Guía, “un alojamiento con encanto” perfecto para “los urbanitas que desean huir de la vorágine”. Los amantes del turismo activo tienen una cita en el cercano río Ruso: el segundo río más extenso del Estado por detrás del Sacramento fluye a través de nueve condados ofreciendo a los aficionados la oportunidad de practicar piragüismo, kayak, pesca y otras actividades.

Tratándose de bodegas, Erin Brooks, la crítica del Wine Advocate para el condado de Sonoma, recomienda The Donum Estate. “Se encuentra a pocos minutos del centro de Sonoma y es de visita obligada para los aficionados que estén en el condado de Sonoma”, nos dice. “La hacienda, propiedad de Mei y Allan Warburg, no solo produce pinots noirs y chardonnays de excelente calidad, sino que también alberga una colección de esculturas de artistas contemporáneos de renombre mundial como Ai Weiwei o Yayoi Kusama. Las esculturas se encuentran desperdigadas a lo largo y ancho de la hacienda y entre las viñas, contribuyendo de esta manera a una experiencia gustativa verdaderamente única.”

Brooks también recomienda visitar la Flowers Vineyards & Winery, en Healdsburg, que tras 30 años de existencia se ha dotado al fin de un centro de acogida de visitantes. Anote que para disfrutar de la experiencia de cata en la “Casa de las Flores” tendrá que efectuar la reserva.

Al igual que el vecino valle de Napa, el condado de Sonoma es una mina de destinos culinarios de primer orden, entre ellos el Café La Haye de Saul Gropman, en el centro de la ciudad. La carta, elaborada por el chef Jeffrey Lloyd, es indiscutiblemente californiana. De ella destacaremos la remolacha con burrata FelFiore y palmito, el carpaccio de buey con ostras fritas y alioli, la chuleta de cerdo glaseada al jengibre con manzana asada, lentejas beluga y vinagreta tibia o el solomillo de cerdo marinado con vinagreta de balsámico y salsa Worcestershire.

Buena parte de los platos del Monti’s, en el centro comercial de Montgomery Village en Santa Rosa, toman forma en el gran asador de leña. Dependiendo del día de la semana, podrá degustar unos tacos de carne de cabra del Sonoma Hills Ranch a la barbacoa, unas costillas del Neiman Ranch de St. Louis glaseadas a la miel, una piadina de pierna de cordero al estilo marroquí o una crujiente porchetta con brócolis asados.

Ya en Healdsburg nos aguarda el SingleThread, el aclamado tres estrella de Kyle y Katina Connaughton. “El adjetivo «exquisito» se queda corto para describir una comida en esta joya que cuida hasta el más mínimo detalle, desde el musgo y las flores que decoran los entremeses hasta los paquetes de semillas tradicionales que reciben los comensales como regalo de despedida”, dicen los inspectores. En el SingleThread, Kyle supervisa la buena marcha de la cocina mientras que Katina se ocupa de la granja, convirtiéndose así en el yin de su menú de degustación yang.

Y para que su periplo por carretera a través del Wine Country sea realmente inolvidable, no dude en alojarse en la hacienda del SingleThread.

Después de todo, todos nos merecemos disfrutar de lo mejor que nos depara la vida…

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