Gran Hotel Domine Bilbao

  • Alameda De Mazarredo, 61, Bilbao, España
  • 145 Habitaciones

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Gran Hotel Domine Bilbao

  • Alameda De Mazarredo, 61, Bilbao, España
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18,3
Los viajeros han valorado este hotel con una calificación de 0 a 20

El Gran Hotel Domine de Bilbao, o el GHDB, como lo conocen los bilbaínos, se encuentra justo enfrente del Museo Guggenheim, y no resulta sorprendente que este hotel se haya contagiado de parte de la emoción y energía del diseño de Frank Gehry. Este hotel se presenta como "no solo un hotel donde alojarse, sino un microcosmos colorista". Puede que suene un poco hiperbólico, pero da una idea bastante precisa del carácter atrevido, casi enigmático, de su diseño, cortesía de Javier Mariscal y Fernando Salas.

El interior se parece, y, de hecho, literalmente es un museo de muebles de diseño del siglo XX, ya que contiene piezas representativas de una gran variedad de épocas y escuelas. El estilo del Café Metropol, por ejemplo, que da directamente a la calle y tiene vistas al museo, se inscribe claramente en la línea de Bauhaus, con el blanco, el negro y el acero inoxidable de sus creaciones. El rincón de lectura es una tranquila salita con una biblioteca que contiene libros sobre diseño y arquitectura y una gran variedad de históricos sofás y sillas. El bar de copas es indudablemente de estilo años 60, decorado en tonos rojos y blancos, con sus taburetes y mesas de Eero Saarinen, que le confieren un encantador aire retro futurista.

Centrarse demasiado en el diseño de un hotel podría compararse con analizar una película basándose en la cinematografía y pasando por alto el argumento, o analizar un libro examinando solo las elecciones tipográficas del editor. Como ya sabe, nos gustan los hoteles con personalidad, y es que en este caso, la del GHDB se pone de manifiesto sobre todo a través de su diseño único.

Además, ningún buen diseñador que se precie de serlo obviará el aspecto funcional de su obra. El resto está garantizado: se trata de un hotel muy práctico, con todo lo que un turista urbano podría necesitar, incluido un pequeño gimnasio (aunque sin piscina ni spa; aquí no le "mimarán" hasta ese extremo). La cafetería de Bauhaus es excelente, pero queda ensombrecida por el Beltz the Black, donde el minimalismo Zen de su diseño cede el protagonismo a la cocina vasca del galardonado chef Ramón Berriozábal.
Para ser francos, el diseño es el punto fuerte del hotel: no olvide que se encuentra a tan solo 30 metros de una de las construcciones más relevantes del siglo XX. El eje central del hotel es el “Ciprés Fósil” de Javier Mariscal: un tronco de piedra envuelto por una malla de metal que mide 26 metros, que abarca toda la verticalidad del edificio y compensa en gran medida el hecho de que las habitaciones interiores no tengan vistas. Aunque nadie suele quejarse de las vistas del interior: los atletas, modelos y profesionales del diseño que son clientes habituales del hotel suelen resultar bastante agradables a la vista.

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