Estar en el momento adecuado en el lugar adecuado. Ese es uno de los grandes anhelos de cualquier viajero. En primera línea de playa, en un edificio modernista del Passeig de Gràcia o en un palacete decimonónico donde Picasso aprendió a pintar: los ocho alojamientos de esta lista poseen encantos, tangibles o intangibles, únicos e irrepetibles, por los que el viajero está dispuesto a pagar. ¡Y mucho!
Si el presupuesto no es condicionante, la ubicación se convierte en la primera variable a tener en cuenta al reservar el hotel perfecto: la vista con la que soñamos despertarnos cada mañana, la imagen con la que queremos acostarnos cada noche, los pasos que deseamos andar y desandar durante nuestra estancia.
Y a partir de ahí, llegan todos los demás atributos que confeccionan ese traje a medida que es un hospedaje de lujo: el trato personalizado, el tamaño de las habitaciones, la comodidad de la cama o los cientos de chorros distintos de la ducha. También el spa, la piscina climatizada o el bar de cócteles donde exprimen las naranjas del huerto para preparar licores artesanales, y el restaurante, con sus mil y una propuestas pensadas para todos los gustos y colores. Si el bolsillo no conoce límites, la imaginación tampoco.
Esta es nuestra selección de los hoteles más lujosos de Barcelona, ideales para presupuestos ilimitados.
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Alma Barcelona
Carrer de Mallorca 271, 08008 Barcelona, EspañaEn el Ensanche barcelonés hay un edificio elevado que alberga un hotel elevado. No lo es solo porque se encuentre a dos pasos del codiciado Passeig de Gràcia. Tampoco porque allí se duerma en colchones fabricados especialmente para sus camas ni porque sus baños se enjabonen con los golosos champús de Malin + Goetz. Ni siquiera por su spa, con saunas húmeda y seca, hammam y piscina climatizada. Lo es por todo ello, pero sobre todo porque cada uno de sus gestos tiene intención de abrazar la ciudad, y eso se nota.
Se nota en su jardín, el alma del Alma, donde pasar la tarde acompañado de uno de sus cócteles (hechos con licores y productos orgánicos y biológicos); y en su restaurante, que acompaña las estaciones del año y camina sin prisas.
También se aprecia en sus propuestas de entrenamiento en el exterior (natación en aguas abiertas, senderismo en la sierra barcelonesa o rutas de running monumentales) y en su ambicioso programa cultural, que acoge charlas con artistas, filósofos o arquitectos, conciertos y sesiones de DJ, además de jornadas gastronómicas.
Pero la constatación definitiva se experimenta cuando te alojas en la Library Suite, un espacio de 90 metros cuadrados con una enorme (y bien curada) biblioteca y vistas a las chimeneas de la Casa Milà de Gaudí. El plan está servido, y con una Llave MICHELIN.
Almanac Barcelona
Gran Via de les Corts Catalanes, 619-621, 08007 Barcelona, España
El Passeig de Gràcia, un elegante edificio del siglo XIX y el interiorista Jaime Beriestain. Sobre el papel no puede salir nada mal. En carne y hueso, tampoco. A dos pasos de la avenida más estilosa de la ciudad, el Almanac es un hotel con una Llave MICHELIN contemporáneo y caprichoso, que lleva a su interior lo que se respira en el exterior, haciendo un recorrido desde el art déco hasta el diseño más actual, pasando, por supuesto, por el omnipresente modernismo.
Aquí se viene a disfrutar. Las habitaciones, con ventanas de suelo a techo, aprovechan uno de los grandes activos de la ciudad: el sol. Están decoradas en tonos neutros y relajantes, y las camas han sido fabricadas exclusivamente para el alojamiento, al igual que los productos de baño, cuya fragancia ha sido creada por el perfumista Jimmy Boyd.
El Almanac cuenta con un spa (gimnasio, sala de tratamientos y sauna), una terraza en la azotea con piscina y un bar panorámico. Su otro as en la manga es el restaurante Virens, del chef Rodrigo de la Calle, que pone el acento en las verduras y los productos de kilómetro cero.
El Palauet Royal Suites
Passeig de Gràcia 113, Barcelona, EspañaSi la ubicación es el objetivo, no hay muchos alojamientos que puedan superar a este, situado en un espectacular edificio de 1906 en pleno Passeig de Gràcia. Pero los atractivos del Palauet Royal Suites no terminan con sus coordenadas: regala al viajero el privilegio de dormir en la antigua residencia de una familia de la burguesía catalana, rodeado de muchos de sus elementos originales (entre ellos, más de 50 techos con frescos catalogados).
Un mirador en rotonda con vidrieras de guirnaldas florales y vistas al Convent de Pompeia o a la montaña del Tibidabo, suelos de espiga, techos con molduras... Las seis suites corresponden a las estancias de la antigua casa: las habitaciones de cada uno de los hijos, la sala de juegos o el cuarto de invitados. Todas tienen una superficie de 150 metros cuadrados, distribuidos entre uno o dos dormitorios, un salón y un baño, y están decoradas con muebles de diseño contemporáneo de grandes nombres, como Antonio Citterio y Eero Saarinen.
La carencia de algunos servicios típicos de un hotel de esta categoría se suple con un mayordomo disponible las 24 horas y la posibilidad de contratar un chef privado o de recibir un masaje en su espectacular azotea. Perfecto para estancias familiares largas (y discretas).
Hotel Mercer Barcelona
Carrer dels Lledó, 7, 08002 Barcelona, España
No todo Barcelona es Modernismo ni todo Barcelona es el Ensanche. Para los que busquen perderse entre callejones intrincados, palacios renacentistas y ruinas romanas, o sueñen con dormir en un edificio medieval, nació el Hotel Mercer Barcelona. Y no lo hizo en cualquier edificio, sino en uno (más bien, un conjunto de ellos, con dataciones que van del gótico al barroco), rehabilitado por el mismo arquitecto que ideó el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida o la ampliación del Museo del Prado: Rafael Moneo.
El principal atractivo de este íntimo alojamiento boutique, en el corazón del Barri Gòtic, es sentir el peso de la historia en forma de arcos del siglo XIV, artesonados del siglo XVIII o el patio del siglo XVI, rodeado de naranjos, donde ahora se ubica su restaurante.
En sus 28 habitaciones, se han conservado el suelo de roble, las paredes de piedra y los techos de vigas de madera, combinados con unos muebles de diseño contemporáneo y unas privilegiadas vistas a la calle Lledó, al jardín vertical o al Patio de los Naranjos. No está bien presumir, pero no todos los días uno puede decir que ha dormido dentro de la estructura de la antigua torre de defensa de Barcelona.
Mandarin Oriental Barcelona
Passeig de Gràcia, 38-40, 08007 Barcelona, EspañaCon solo mencionar la marca, uno ya imagina el tipo de noche que le espera si reserva en este hotel, que ha dado nueva vida (una mucho más glamurosa) a un antiguo banco que aún conserva tres puertas escultóricas, realizadas por el artista Frederic Marès. Pero es que, además, el Mandarin Oriental de Barcelona (dos Llaves MICHELIN) ha sido, desde que abrió, uno de los más valorados de la firma. En el Passeig de Gràcia, está a pocos pasos de las grandes obras del Modernismo de Barcelona, así como de las boutiques y restaurantes con más pedigrí de la ciudad, por lo que es la elección para coleccionistas de experiencias urbanas sofisticadas.
Patricia Urquiola firma el interiorismo, con unas zonas comunes atemporales y unas habitaciones decoradas en tonos mediterráneos, que van de verdes a terracotas. Son muy espaciosas, al igual que los baños, con bañera o ducha y productos de Acqua di Parma.
Todos los huéspedes tienen acceso gratuito al spa, con piscina cubierta, bañera de hidromasaje, hammam y un completísimo gimnasio, que ofrece clases de yoga gratuitas. Para los días de buen tiempo (que son muchos en Barcelona), nada como darse un chapuzón con vistas al Passeig de Gràcia en la piscina de la azotea. Y cuando haya algo que celebrar (nunca faltan ocasiones en la Ciudad Condal), no hay mejor opción que su restaurante Moments, con una Estrella MICHELIN.
Monument Hotel
Passeig de Gràcia, 75, 08008 Barcelona, España
Bautizado con rotundidad, el Monument es, efectivamente, todo un monumento arquitectónico. Un palacete neogótico construido por el arquitecto Josep Vilaseca i Casanovas para una de las sagas industriales más famosas de la época, los Batlló, en el apetitoso esquinazo del Passeig de Gràcia y la calle Mallorca.
Esa solera que se adelanta en el exterior, con una fachada de ladrillo visto, cerámica, piedra y hierro forjado, se prolonga en el interior, donde convive lo antiguo con lo moderno y cada detalle está cuidado al extremo. No por casualidad goza de una Llave MICHELIN.
Sus 84 habitaciones son muy urbanas, en tonos tostados, con paredes de ladrillo visto, suelos de roble y, en la mayoría de los casos, con un balcón. Las camas están vestidas con finísimas sábanas de algodón egipcio de 300 hilos, duvet de plumas de oca y una carta de almohadas Coco-Mat; los baños, por su parte, tienen cabina de ducha independiente con efecto Raindance y productos Diptyque.
En esa línea epicúrea se sitúan también su Wellness Studio, que ofrece tratamientos que fusionan la tecnología cosmética más avanzada con el conocimiento ancestral. Su oferta gastronómica, capitaneada por el celebérrimo restaurante Lasarte (con tres Estrellas MICHELIN), a cargo de Paolo Casagrande y bajo la tutela de Martín Berasategui, merece, ya por sí mismo, la visita.
Serras Barcelona
Passeig de Colom, 9, 08002 Barcelona, España
Atención: los amantes de la historia del arte contemporáneo tienen una razón más para reservar en el Serras Barcelona (una Llave MICHELIN), porque en este edificio fue donde uno de los mayores genios de la modernidad, Pablo Picasso, tuvo su taller allá por 1896.
De aquel entonces, además de ese halo de creatividad y leyenda, pervive la fachada original, que da acceso a un alojamiento muy actual, capaz de unir con naturalidad lo mejor de dos mundos: la elegancia y el saber hacer de los hoteles de lujo y la cercanía e informalidad de los boutique (solo tiene 28 habitaciones). Su ubicación, entre el Barri Gòtic y el Port Vell, refleja también esa dualidad. De ahí que su público sean viajeros a los que no les gusta encasillarse, y en cuyas maletas caben tanto las zapatillas de deporte como los zapatos de tacón.
Las habitaciones, unas orientadas al mar, otras a la parte vieja de la ciudad, son amplias, luminosas y, por encima de todo, disfrutonas, con sensacionales colchones artesanos, bañera de hidromasaje y productos de Diptyque L’Art de Soin. El hotel cuenta también con una terraza en la azotea con vistas al mar, una biblioteca con bar y un restaurante que sirve especialidades italo-catalanas.
W Barcelona
Plaça de la Rosa dels Vents, 1, 08039 Barcelona, EspañaEn uno de los rincones más vibrantes de la ciudad, al lado de su playa más gamberra, La Barceloneta, el W Barcelona es un centro de operaciones fantástico para explorar la cara más social, refrescante (y marinera) de la capital catalana.
El edificio, conocido como el 'hotel Vela' por su forma de lona de barco con casi 100 metros de altura, fue diseñado por el arquitecto Ricardo Bofill, quien jugó a sumergir de lleno al viajero en el Mediterráneo con esos epatantes ventanales de suelo a techo en las habitaciones. Estas vistas panorámicas acompañan también los cócteles de Noxe, su azotea en la planta 26.
Por lo demás, el alojamiento lo tiene todo para colmar los deseos de sus huéspedes: gimnasio, spa (con bañera de hidromasaje, sauna y baño de vapor) y dos piscinas. Y lo que no tiene, lo consigue en un chasquido, según promete su ya célebre servicio Whatever/Whenever®, que no conoce imposibles. Incluido, por supuesto, que puedas venir con tu mascota.
Imagen de cabecera: © Almanac Barcelona