Los hoteles más remotos del mundo suponen un reto similar para viajeros de cualquier procedencia. Aunque el punto de partida puede influir en la duración y complejidad del trayecto, estos alojamientos plantean el mismo desafío para todos: enclaves ubicados en islas lejanas, desiertos extremos o en plena alta montaña. Y, aun así, atraen a visitantes de todos los continentes.
La fuerza de estos escenarios merece un lugar en cualquier lista de deseos, pero también destaca la ambición de los propios hoteles. Podrían haberse limitado a aprovechar los privilegios naturales de su entorno, pero, como descubrirás a continuación, han decidido ir más allá.
Estancia Cristina — El Calafate, Argentina
De qué se trata: Instalaciones de primer nivel, senderismo y paseos a caballo en la Patagonia.Si vas a lanzarte a una ruta de senderismo por la Patagonia, vale la pena hacerlo a fondo. Desde el ya de por sí aislado enclave de El Calafate, te subes a una pequeña embarcación para un trayecto de tres horas a través del azul profundo del Lago Argentino, que se adentra entre lenguas glaciares y picos de altura imponente.
Cuando finalmente llegues a la Estancia Cristina, sentirás, con cierta razón, como si hubieras entrado en otro mundo completamente diferente. Lo más destacado aquí es la naturaleza salvaje de la Patagonia, con actividades que incluyen desde caminatas y paseos a caballo hasta excursiones en 4x4 al glaciar Upsala.
Six Senses Zil Pasyon — Félicité, Seychelles
De qué se trata: Un complejo de lujo con instalaciones en una isla privada, un spa de primer nivel y un programa de bienestar de categoría.En lo más profundo del océano Índico, en una isla privada de las Seychelles llamada Félicité, se encuentra Six Senses Zil Pasyon. Y aunque no hay ningún lugar desagradable en las Seychelles, no todos son tan paradisíacos como este.
Sus 264 hectáreas de espectaculares elevaciones y bosques vírgenes albergan nada más que 30 villas de madera extraordinariamente lujosas. Cada una de ellas cuenta con una terraza y una piscina infinita entre sus numerosas comodidades de alta gama.
Longitude 131 — Yulara, Australia
De qué se trata: Un hotel con dos Llaves y candidato al Premio MICHELIN Conexión Local en 2025.El nombre Longitude 131° hace referencia a la longitud geográfica exacta de Uluru, el monolito de tonalidades rojizas y principal icono del apartado Red Centre australiano. Sin ser el único alojamiento con vistas a este emblemático enclave, es el más lujoso y el que ofrece la panorámica más privilegiada. Cada una de sus cabañas, de estética similar a una tienda de campaña, cuenta con ventanales de suelo a techo desde los que contemplar la imponente roca como telón de fondo.
The Kumaon — Himalaya, India
De qué se trata: Un auténtico milagro constructivo firmado por discípulos ceilandeses del gran maestro del modernismo tropical, el arquitecto Geoffrey Bawa.El mero hecho de que The Kumaon exista resulta casi increíble. Situado en lo alto del Himalaya indio, a unas nueve horas en automóvil de Delhi, se tarda casi todo un día en llegar hasta aquí. Cuando sus propietarios descubrieron el lugar, no había carreteras que condujeran hasta él.
Construir una sencilla cabaña de madera ya habría supuesto todo un desafío. Pero The Kumaon no es una cabaña: es una auténtica obra de arte hotelera, una proeza del modernismo tropical superpuesta a la cima de una montaña y levantada casi por completo a mano.
Jean-Michel Cousteau Resort — Isla Vanua Levu, Fiyi
De qué se trata: Arrecifes de coral y buceo excepcional, con el acompañamiento de un biólogo marino del propio resort.Fiyi está lejos de ser un tesoro secreto, pero eso no hace que llegar hasta allí sea menos complicado. Al fin y al cabo, se trata de un archipiélago de pequeñas islas en medio del vasto océano Pacífico. Sin embargo, si hay una razón de peso para afrontar el largo vuelo, más allá de sus cálidas aguas turquesas y sus arrecifes de coral, esa es el Jean‑Michel Cousteau Resort, donde el hijo de Jacques‑Yves Cousteau ha dado forma a un auténtico refugio isleño.
Aunque la marea alta hace que las playas no siempre sean ideales para un día de descanso convencional, quienes emprenden el viaje encuentran un abanico casi infinito de experiencias: aventuras al aire libre, inmersión cultural y descubrimiento ecológico entre selvas tropicales, arrecifes y cascadas.
Explora Rapa Nui — Isla de Pascua, Chile
De qué se trata: Un encuentro entre arquitectura y aventura en la isla de las emblemáticas estatuas moái.La Isla de Pascua se encuentra a unos 3.597 kilómetros del continente americano y a unas cinco horas de vuelo desde los aeropuertos más cercanos, los de Santiago y Tahití. Aun así, Explora Rapa Nui bien merece el viaje, gracias a su capacidad para combinar materiales arquitectónicos en estado puro con un diseño ultracontemporáneo de planta abierta, todo ello acompañado de vistas realmente espectaculares.
Pero no vengas solo por el hotel: según cuentan, la isla también alberga algunos enclaves de 'cierto' interés arqueológico.
Fogo Island Inn — Terranova, Canadá
De qué se trata: Habitaciones de lujo, vistas espectaculares y excursiones para avistar ballenas en uno de los pocos hoteles de Canadá con tres Llaves MICHELIN.Quizá lo único que impide que Fogo Island Inn se convierta en el hotel de lujo y diseño más célebre del mundo sea su ubicación remota: una diminuta isla frente a la costa de Terranova, más cercana a Groenlandia que a Montreal o Nueva York.
Por supuesto, esa lejanía es una parte esencial de su atractivo, junto con su arquitectura, una reinterpretación ultracontemporánea del estilo tradicional y funcional de las provincias marítimas canadienses.
Manshausen — Nordskot, Noruega
De qué se trata: Un destacado hotel con una Llave MICHELIN, ideal para la exploración al aire libre en clave nórdica.Incluso para los estándares noruegos, la isla de Manshausen resulta un destino remoto. Situada en el archipiélago de Steigen, fue en su día un enclave comercial, y la casa principal del hotel, que data de la década de 1880, es un vestigio de aquella época.
Las cabañas junto al mar, en cambio, son mucho más contemporáneas. Se trata de estructuras minimalistas de madera de alerce y cristal que se asientan justo a la orilla del agua y ofrecen vistas vertiginosas a través de ventanales de suelo a techo.
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Imagen principal: La remota Estancia Cristina en la Patagonia argentina. © Estancia Cristina