Continuamos poniendo el foco en los mejores Bib Gourmad, por eso cada mes los inspectores van seleccionando uno en concreto que merece ser destacado. Os recordamos que el Bib Gourmand se concede a los restaurantes que ofrecen comidas completas a precios atractivos. Aunque cada establecimiento es único y el ticket medio varía de un país a otro... ¡el nivel de calidad sigue siendo el mismo!
¿Te apetece una escapada rural? Un buen sitio para desconectar, donde puedes alimentar tanto el cuerpo como el alma, es la pequeña villa cántabra de Cartes (pegando a Torrelavega); no en vano, fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1985 y por ella pasaba el histórico Camino Real, una arteria de comunicación vital (desde la Edad Media pero, sobre todo, en los siglos XVII y XVIII) que comunicaba el interior de la meseta con el puerto de Santander.
Allí, dentro de una de sus bellas casonas blasonadas, se encuentra La Cartería, un restaurante con cuyo nombre se rinde un pequeño homenaje a la historia del edificio, pues ejerció como oficina de correos y telégrafos.
El chef Enrique Pérez Malagón (casi todos le llaman Kike), bien apoyado en la sumillería y las atenciones de sala por Noelia Sánchez, defiende una propuesta de raíces cántabras que, reinterpretando grandes clásicos, busca el encuentro entre la tradición y la creatividad. Su personalísima visión culinaria, que hace todo lo posible por hablarnos de territorio y de memoria, se puede ver reflejada en esta frase: “cada plato es un viaje entre la sal del mar y la fuerza de la montaña”.
¿No crees que merece la pena ir a conocerlo?
¿Sobre qué idea se ha construido este restaurante?
Queríamos un restaurante alejado del bullicio y el estrés de las grandes ciudades. Buscábamos, especialmente, un entorno rural donde se respirase la tranquilidad de un pueblo como Cartes, que a su vez está cerca y apartado de todo.
Cartes es como un oasis en el centro de Cantabria, donde podemos desarrollar la cocina y el servicio que nos gusta y que queremos para nuestros clientes. Es el lugar ideal para hacer una cocina tradicional actualizada.
¿Cómo nació tu pasión por la gastronomía y quiénes han sido los referentes que más te han inspirado?
¡Desde joven me interesó la gastronomía! Empecé, me supongo que como tantos otros compañeros, acercándome a los fogones de casa y fijándome, con detalle, en los maravillosos guisos que preparaban mis abuelas. Ello, me llevó a estudiar en la Escuela de Hostelería de Santander y a formarme, o ya trabajar, en varios restaurantes importantes, tanto en Cantabria (Casona del Judío, Los Avellanos, Sambal...) como fuera de ella (El Retiro, Hacienda Benazuza, San Roque Club...), donde la tradición estaba presente con técnicas actuales. Esa, sin duda, es la línea que desarrollamos actualmente en el restaurante.
En lo que atañe a los referentes, siempre he seguido con tremenda admiración el trabajo de dos chefs icónicos en Cantabria: Jesús Sánchez (Cenador de Amós, en Villaverde de Pontones) y Nacho Solana (Solana, en Ampuero).
¿Cuál es el plato más emblemático de tu cocina?
Hay dos platos icónicos en la carta desde que abrimos nuestras puertas, en el 2018.
- Buñuelo de cocido montañés: Es uno de nuestros entrantes más conocidos y que reinterpreta a la perfección la cocina cántabra tradicional, encapsulando en una crujiente masa de buñuelo la esencia del potaje montañés. ¡Un bocado capaz de emocionar!
- Arroz lebaniego: Es otro homenaje a un maravilloso sabor regional, concretamente al mítico cocido lebaniego (propio de la histórica comarca de Liébana). En este caso, el guiso tradicional se reinventa en un arroz, donde cada grano concentra el carácter y el aroma del plato original.
¿Con qué productos soléis trabajar y cómo les sacáis el máximo partido?
Una de las características de nuestra oferta son los fuera de carta, que cambiamos y ofrecemos a nuestros clientes dependiendo de la temporada (el bonito del norte y el tomate en verano, los hongos silvestres en otoño, el bocarte en primavera, los increíbles guisantes lágrima que limitan su producción a unas pocas semanas...).
Nos rodeamos de pequeños productores, tanto a nivel regional como nacional, que nos proporcionan las mejores materias primas de cada estación, buscando siempre su momento más óptimo.
¿Qué supone, a nivel personal y de negocio, lucir la distinción Bib Gourmand?
Ser reconocido con el Bib Gourmand supuso un gran empujón, ya que nos fue concedido en el primer año de andadura; luego, tuvimos un parón por la pandemia que nos cortó, de lleno, la enorme repercusión que tuvo.
Pasado este parón, la renovación del Bib Gourmand cada año, y la línea de trabajo ya asentada en el negocio, hace que sean cada vez más los clientes que nos visitan gracias a la Guía MICHELIN. Sin duda, es un magnífico reclamo tanto para el restaurante como para el pueblo de Cartes.
¿Qué precios pueden esperar los clientes?
Actualmente trabajamos con carta y menú, aparte de esos fuera de carta que ofrecemos y ya hemos comentado. Pensamos que con esa oferta el cliente tiene varias opciones para elegir y que la experiencia, en el restaurante, así se amolda al gusto de él, de lo que quiera o le apetezca en ese momento.
Tenemos un rango de precios que oscila entre 45/50€ en el servicio a la carta y entre 35/75€ en los menús:
- Mercado Torreón (5 pases): los sabores cántabros presentados de forma contemporánea.
- Degustación Camino Real (12 pases): busca sorprender, con platos de temporada y proximidad que evolucionan constantemente.
¿Cómo se consigue un menú delicioso pero, al mismo tiempo, con una buena relación calidad/precio?
Con un control y aprovechamiento exhaustivo de cada producto. La compra diaria de materias primas de primera calidad es, sin duda, la clave de todo.
¿Qué iniciativas lleváis a cabo para cuidar del medio ambiente o tener un impacto positivo en la comunidad?
Tener cerca las materias primas y los productores facilita mucho la compra diaria, sobre todo de cara a evitar el desperdicio alimentario.
El restaurante, ubicado en una casa rehabilitada del siglo XIX, también influye a la hora de la eficiencia energética, ya que no necesitamos elementos de consumo externos para acondicionar el local.
Por otra parte, también hemos recurrido a la iluminación led y a productos ecológicos, o reciclados, que utilizamos en el día a día.
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Imagen de cabecera: Bonito, escabeche y encurtidos, otro plato de La Cartería que entra por los ojos. © Rubén Gares Fotógrafo/La Cartería