Continuamos poniendo el foco en los mejores Bib Gourmand, por eso cada mes los inspectores seleccionan uno en concreto que merece ser destacado. Os recordamos que el Bib Gourmand se concede a los restaurantes que ofrecen comidas completas a precios atractivos. Aunque cada establecimiento es único y el ticket medio varía de un país a otro... ¡el nivel de calidad sigue siendo el mismo!
Una vez más, en paralelo a ese incesante ir y venir por toda nuestra geografía, el equipo internacional de inspectores de la Guía MICHELIN ha identificado un establecimiento que sobresale dentro de esta categoría.
En esta ocasión, que también podemos considerar una excelente excusa para una escapada turística, nos vamos a la bellísima localidad de Salamanca, en Castilla y León, conocida popularmente como la Ciudad del Tormes y con un valiosísimo legado cultural al albergar la Universidad en activo más antigua de España (se fundó en 1218). Allí, a muy pocos pasos de la monumental Plaza Mayor (una joya de la arquitectura civil barroca europea), encontramos Bambú, un gastrobar imprescindible en cualquier ruta de tapeo por la capital charra.
Tras los fogones está el chef José Manuel Pascua (al frente también del restaurante Pascua, en el acogedor Eunice Hotel Gastronómico), quien, en perfecto tándem con su jefa de cocina (Gohar Tsaturyan), nos propone una carta de base tradicional y creativa donde las brasas adquieren sello de identidad. Ofrece una gran variedad de platos en formato de tapas (algunas, como el Huevo de pato trufado, incluso han sido galardonadas), además de raciones y medias raciones para que podamos probar un poco de todo. ¿Sus puntos fuertes? La calidad de las materias primas, el dominio técnico (siempre necesario para abrir las puertas a la creatividad) y los originales guiños que hacen a otras culturas, lo que nos permite superar sin jet lag las fronteras del sabor.
¿Nos acompañas para conocerlo de una manera más personal?
¿Sobre qué idea se ha construido este restaurante?
Nace sobre una base muy clara: el respeto por la tradición. Soy la tercera generación al frente y siempre he tenido muy presentes los valores con los que mis abuelos lo fundaron. Para mí, era fundamental mantener esa esencia, pero también darle un sentido actual.
He querido que el restaurante sea, ante todo, un lugar de encuentro, un espacio donde todo gire en torno a la barra, que considero el “showcooking” más antiguo del mundo. La idea es ofrecer una cocina cercana, divertida y pensada para compartir, sin normas rígidas, donde la experiencia sea tan importante como el propio plato.
Al mismo tiempo, como parte de esta nueva generación, he apostado por actualizar la propuesta culinaria. He trabajado en una fusión entre los platos tradicionales y los ingredientes y sabores que he ido descubriendo en mis viajes por otros países. De este modo, mantenemos nuestras raíces, pero con una mirada abierta y contemporánea.
¿Cómo nació tu pasión por la gastronomía y quiénes han sido los referentes que más te han inspirado?
He crecido dentro de un restaurante, así que la gastronomía siempre ha formado parte de mi día a día. De manera casi inconsciente fui aprendiendo la importancia de la calidad del producto y el valor de la tradición, algo que ha marcado profundamente mi forma de entender la cocina.
Sin embargo, cuando realmente despertó mi interés por dedicarme a ello, me di cuenta de que no tenía la formación ni los conocimientos necesarios para desarrollar la cocina que sentía. Hasta ese momento, mi experiencia se limitaba a la cocina de casa, por lo que decidí dar un paso más y formarme en la Basque Culinary Center, con el objetivo de ampliar mi visión y adquirir nuevas herramientas.
En cuanto a mis referentes, sin duda mi abuela ha sido mi mayor inspiración. Pasaba los días con ella, observando cómo cocinaba, y de ahí nace gran parte de lo que hoy soy como cocinero.
¿Cuál es el plato más emblemático de tu cocina?
Diría que uno de los platos más emblemáticos es la Presa ibérica al estilo Gochujang, una propuesta que nació a raíz de un viaje a Corea y que refleja muy bien esa fusión entre tradición y sabores internacionales que caracteriza nuestra cocina.
Aun así, si tuviera que definir realmente la esencia de Bambú, hablaría de las brasas. Toda nuestra cocina gira en torno a ellas, son el hilo conductor de la propuesta y lo que le da identidad a cada plato.
¿Con qué productos soléis trabajar y cómo les sacáis el máximo partido?
Nuestro producto por excelencia es el cerdo ibérico, muy ligado a la tierra en la que nos encontramos y a nuestra identidad gastronómica. Es una materia prima que trabajamos con especial cuidado, buscando siempre resaltar sus cualidades y aprovecharla al máximo.
Al mismo tiempo, damos mucha importancia a la temporalidad. Nos adaptamos a lo que ofrece cada temporada, ya sea en verduras, setas, pescados o legumbres. Esta forma de trabajar nos permite mantener una cocina viva, en constante cambio, y sacar el mejor partido de cada producto en su momento óptimo.
¿Qué supone, a nivel personal y de negocio, lucir la distinción Bib Gourmand?
A nivel personal, es un gran aliciente para seguir avanzando en nuestro proceso de desarrollo e investigación. Supone una motivación extra para todo el equipo y, al mismo tiempo, un reconocimiento muy importante al trabajo que realizamos día a día, tanto en la calidad de la cocina como en el servicio que ofrecemos.
En cuanto al negocio, contar con la distinción Bib Gourmand nos posiciona en unos estándares de calidad elevados a ojos del cliente. Es una garantía de que van a comer bien, lo que genera confianza y nos permite llegar a un público más amplio. Además, nos abre las puertas a un mercado internacional, gracias al respaldo y la visibilidad que aporta la Guía MICHELIN.
¿Qué precios pueden esperar los clientes?
Debido a nuestra oferta gastronómica, el cliente puede encontrar un ticket medio que oscila entre los 40 y los 60 euros, lo que nos permite ofrecer una propuesta de calidad manteniendo una buena relación entre precio y experiencia.
¿Cómo se consigue un menú delicioso pero, al mismo tiempo, con una buena relación calidad/precio?
Para mí, la clave está en construir una propuesta equilibrada y nutritiva, siempre apoyada en el uso de productos de temporada. Trabajar con materias primas en su mejor momento no solo mejora el sabor, sino que también permite optimizar costes.
Además, es fundamental cuidar las bases de la cocina, como los fondos y los caldos. Ahí es donde realmente se construye el sabor. Cuando tienes unas buenas elaboraciones de base, puedes ofrecer platos con profundidad y calidad, sin necesidad de recurrir a ingredientes excesivamente costosos.
¿Qué iniciativas lleváis a cabo para cuidar del medio ambiente o tener un impacto positivo en la comunidad?
Una de nuestras principales líneas de actuación es trabajar con productos de cercanía, apostando por proveedores locales y reduciendo así el impacto ambiental. Creemos firmemente en la importancia de valorar el entorno que nos rodea.
Además, tratamos de dar visibilidad y reconocimiento a todas las personas que forman parte de la gastronomía local, desde productores hasta pequeños distribuidores. De esta manera, no solo cuidamos del medio ambiente, sino que también contribuimos al desarrollo y fortalecimiento de la comunidad gastronómica de la zona.
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Imagen de cabecera: Fresas con nata. © José Manuel Pascua/Bambú